Rafting es una palabra inglesa que significa descenso de ríos. Se trata de una actividad deportiva y recreativa que consiste en recorrer el cauce de los ríos en la dirección de la corriente, sobre algún tipo de embarcación. Las embarcaciones más comunes que se utilizan son la balsa, la canoa o el kayak. Los ríos que se navegan haciendo rafting tienen un grado de dificultad, dependiendo de la velocidad de la corriente, la turbulencia del agua, la presencia y fuerza de remolinos, la existencia de rocas en el recorrido. El efecto que produce la turbulencia en el agua se denomina comúnmente como “aguas blancas” o “White wáter” en inglés. Los ríos de Chile son considerados de clase mundial por los fanáticos de las "aguas blancas". Ideal para la práctica del rafting y el kayak. Los ríos que más llaman la atención a nivel internacional y nacional son el río Bío-Bío y el Futaleufú, ambos clase V. Los demás ríos fluctúan entre la clase III y IV. Sin embargo, realizar rafting en ríos de aguas más calmadas se está convirtiendo en una excelente posibilidad para travesías familiares y para combinar la emoción del descenso por el río con la observación y disfrute de la belleza natural, de la cual nuestro país es tan pródigo. CLASIFICACIÓN DE RÍOS PARA LA PRÁCTICA DEL RAFTING Clase II. Fácil. Aguas un poco turbulentas con huecos y hoyos de no más de 25 cm, remolinos pequeños sin peligro alguno para un nadador. Para mayores de 14 años. Clase III. Intermedio. Aguas turbulentas con huecos y olas medianas de no más de 1 m, remolinos de cuidado para un nadador y de alguna consideración para una embarcación. La navegación requiere buena técnica y conocimiento del río. Clase IV. Difícil. Corrientes rápidas, fuertes y muy irregulares con rocas obstruyendo el camino. En algunas partes la pendiente es muy pronunciada y se requiere resolver maniobras rápidamente y bajo presión. Antes del primer descenso, es recomendable que un kayakista se adelante para reconocer el terreno. Es para mayores de 16 años, con precauciones. Clase V. Experto. Aguas blancas muy turbulentas poco predecibles con olas y huecos de más de dos metros. Remolinos y cascadas peligrosas. Requiere un grado de técnica experto y muy buen conocimiento del río. Necesidad de maniobras de rafting extremadamente técnicas. Clase VI. Extremadamente difícil o “no navegable”. Se considera muy difícil o imposible de navegar haciendo rafting. Un río no pertenece sólo a una clase, sino que posee a lo largo de su recorrido tramos de clases distintas. Si hay que otorgar una clase a un río entero, le corresponderá la clase del tramo más difícil de todo su recorrido. La mayor parte de la actividad en descenso de ríos se realiza en las clases III y IV, quedándo las clases II e inferiores en la categoría de navegación general en la que otras embarcaciones, técnicas y equipos son utilizados. Los ríos de clase V son abordados únicamente por expertos. |
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Clase I. Muy fácil. Corriente lenta, olas pequeñas, es fácil guiar, el riesgo de caerse es bajo.





