1.853 km. al norte de Santiago, Iquique, una ciudad con sol primaveral casi todo el año, con aeropuerto, carreteras y transportes que la conectan con todo el país e interior, ofrece ventajas para las compras y la recreación, debido a su zona franca. Más de 160 km. de costa, con playas y caletas de aguas cálidas, permiten variadas actividades especiales y de entretención, como la pesca recreativa y submarina.
Al interior, en la pampa, poblados fantasmas recuerdan los períodos de explotación del salitre natural, de gran auge en el Siglo XIX, con las ruinas de las ex oficinas, dos de las cuales, Humberstone y Santa Laura, están declaradas Patrimonio de la Humanidad.
La presencia de arte rupestre trae al presente la Cultura Tiwanaku, sobre todo con el geoglifo “Gigante de Atacama”, situado 84 km. al noreste de Iquique.
En el altiplano andino habitan comunidades aimaras y atacameñas con costumbres ancestrales, dedicadas al cultivo de quinoa y a la crianza de camélidos que conviven con flamencos. En el Parque Nacional Volcán Isluga destacan altas cumbres nevadas, cerros ceremoniales aimaras, extensas planicies con especies vegetales nativas, lagunas, ríos y bofedales con rica avifauna y géisers.
Es también un territorio de bosques de tamarugos, enormes salares y vertientes termales, como las de Mamiña y el oasis de Pica, que a 45 km. exhibe los geoglifos de “Pintados”. El folclore y las expresiones religiosas conservan rasgos precolombinos. Su máxima expresión es la fiesta de La Tirana.
En este destino es posible practicar la observación de flora y fauna, fotografía, parapente, deportes náuticos, pesca recreativa, trekking y sandboard.
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